Debo
decir que fue un largo y difícil trabajo.
Quizás el tamaño hizo que fuese
más pesado. El perro está de pie
y se agarra la mano con la que queremos que
cojee. Se tira suavemente de esta mano hacia
nosotros hasta que conseguimos que el perro
avance un pequeño paso con la mano que
está apoyada en el suelo. En ese momento
debemos premiar. Repitiéndolo varias
veces conseguimos que el perro lo haga cada
vez con más facilidad. Llegaremos a un
momento en que solo con acercar nuestra mano
a la del perro consigamos que este levante su
mano y engañándole, es decir alejando
poco a poco nuestra mano, podemos llegar a lograr
que cojee. Una vez aprendido es cuestión
de conseguir que lo repita cuantas veces queramos.